Conocerse a uno mismo y respetar su perfil de riesgo también es una clave para el éxito en las inversiones, y sobre todo, estar bien informado a la hora de invertir, evaluando siempre la relación riesgo/beneficio. En este contexto, los bonos argentinos en dólares han comenzado a llamar la atención de expertos y pequeños inversores por igual. Adicionalmente, seguir de cerca las políticas fiscales y monetarias del gobierno argentino es clave para anticipar cambios que puedan impactar el rendimiento de estos instrumentos. Si bien los “bonos cortos” como el GD29 y el GD30 ofrecen buenos beneficios y liquidez, para quienes quieran apostar más fuerte están los “bonos largos”. Su plazo intermedio y liquidez relativamente alta los convierten en opciones atractivas para inversores que buscan balances entre retorno y riesgo.
La pregunta de fondo sigue siendo si este sendero desinflacionario se consolidará sin sobresaltos, o si los shocks externos y las elecciones podrán torcer el rumbo. Con un BCRA que promete dejar que las tasas se acomoden de forma endógena, el escenario se presenta más que desafiante. En el tramo medio, priorizan el TZXM6 (marzo 2026) y el TZX27 (junio 2027), mientras que para posiciones de largo plazo promueven el Disco Pesos (DICP), cuya TIR supera los dos dígitos. Además, apuntan a una eventual consolidación del Bonte como instrumento recurrente de financiamiento para el Tesoro, especialmente si continúa la demanda externa. "El dato de inflación de mayo marcó la sorpresa positiva de una variación del 1,5%", y proyectan que la desinflación podría consolidarse.
Dentro del universo en dólares, mantienen su apuesta por el GD35 entre los Globales, pensando en retorno total a un año, aunque también encuentran valor en los tramos GD29 y GD30 para plazos menores si la curva adquiere pendiente positiva. "De consolidarse el proceso, habría compresión de tasas reales, lo cual favorecería tanto a Bonos CER con duration como a tasa fija larga", destacan. "De mantenerse acotada la volatilidad cambiaria, estas posiciones deberían ser ganadoras tanto en moneda dura como en pesos reales", explican. "Esto favorecería particularmente a bonos largos como GD41 y GD35, por su mayor duration y alta convexidad, dejando retornos totales entre 28-29% hasta fin de año", señalan. También destacan que los bonos a tasa fija 2026 podrían lucir excesivamente atractivos si la inflación perfora el 1% mensual, lo que podría derivar en una fuerte compresión de spreads y valorización. En un escenario de desplazamiento paralelo de la curva, los bonos largos duplicarían el rendimiento de los 2026.
Las oportunidades más seguras parecen estar en las obligaciones negociables de alta calidad crediticia y en algunos bonos soberanos en dólares. Para inversores moderados, destacan los bonos CER como el TZXD8, que protegen contra la inflación. Para quienes buscan liquidez a corto plazo, las LECAPs cortas son recomendadas, especialmente la S30N6, que ofrece un rendimiento aceptable para quienes no anticipan un repunte inmediato del dólar. A pesar de un entorno local más favorable, Messi Casino los bonos argentinos podrían necesitar ofrecer rendimientos más altos para mantenerse competitivos.
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